El refuerzo se llevará a cabo en cuatro de las poblaciones ibicencas, concretamente las de Es Vedrá, S’Espartar y Sa Roca Blanca (pertenecientes al municipio de Sant Josep de sa Talaia) y Es Racó Fosc (Sant Antoni de Portmany).
Al tratarse de localidades en las que está presente la especie históricamente y de forma natural, se puede asumir que cumplen los requerimientos ecológicos de la misma.
Las poblaciones se han seleccionado principalmente por criterios demográficos, dado que están entre las que cuentan con un menor número de individuos, muy inferior al MVP y por tanto no son sostenibles en el tiempo si no se interviene en ellas. Otras de las poblaciones de Silene presentes en la isla están entre los 100 y 200 individuos, por lo que la tendencia esperada será estable en algunas de ellas, o bien de regresión no tan acelerada y por tanto menos prioritaria su intervención.
Otro criterio tenido en cuenta a la hora de seleccionar las poblaciones, dada la imposibilidad de intervenir en todas las poblaciones de pequeño tamaño por la limitación de recursos, ha sido la pertenencia a un espacio protegido como es el Parque Natural de Cala d’Hort, Cap Llentrisca i Sa Talaia, en el que se encuentran las islas de Es Vedrà y S’Espartar. Por un lado, debido a que la administración de dicho Parque tendrá una mayor predisposición y podrá otorgar mayores facilidades para la financiación y desarrollo del proyecto, y por otro lado porque al tratarse de un espacio protegido las poblaciones sufrirán menores amenazas por actividades antrópicas y su hábitat estará mejor conservado.
Por último, se han descartado otras poblaciones con características demográficas similares, como las de Ses Roques Altes y Ses Balandres, debido a que se considera que el refuerzo tendría más dificultades de tener éxito por los episodios de sequía que sufren estas poblaciones, en las que se ha observado que en primavera muchas flores se secan y a finales de verano mueren algunos adultos.
En cuanto a las poblaciones seleccionadas, hay que tener en cuenta de forma previa a la restitución que se eliminen las amenazas antrópicas que afectan a las poblaciones: la predación por cabras en Es Vedrà, y la accesibilidad de algunos núcleos en Es Racó Fosc.
Por último, hay un aspecto importante a tener en cuenta a la hora de seleccionar la ubicación concreta de los refuerzos dentro del área de las poblaciones preexistentes. La regresión observada en la mayoría de las poblaciones (tanto naturales como reforzadas o reintroducidas) por un lado, y por otro los problemas de competencia y de dispersión de semillas achacados por algunos autores a la mala adaptación al medio rupícola, hacen plantearse si este tipo de hábitat es realmente el más favorable y viable para la especie. La existencia en Ibiza de núcleos poblacionales estables en ambientes más diversos (principalmente en zonas llanas al pie de roquedos) corrobora que efectivamente es posible el desarrollo de la especie fuera del medio rocoso, siendo un factor mucho más limitante para ella la humedad ambiental. Por este motivo, los lugares que se elijan para el refuerzo no deberán ser exclusivamente roquedos y acantilados sino que es importante tratar de diversificar los terrenos ocupados por las poblaciones (sin olvidar, eso sí, los requerimientos ecológicos de la especie) para obtener mayores probabilidades de éxito y comprobar experimentalmente qué ambientes son más adecuados para su supervivencia.